Viajar en autocaravana permite encadenar en pocos días un museo por la mañana, un pueblo medieval por la tarde y un concierto o una fiesta mayor por la noche, sin hacer y deshacer maletas. Llegar temprano también ayuda: muchas visitas son mucho más tranquilas a primera hora, antes de que lleguen los autocares. Desde Granollers, Vic queda a menos de una hora y Figueres a alrededor de una hora por la AP-7; la Vall de Boí, más lejos, merece al menos dos días.
Primavera y otoño son ideales para la cultura, con temperaturas suaves y menos colas; en verano, compra las entradas con antelación. Los cascos antiguos suelen tener calles estrechas y zonas de acceso restringido: con una autocaravana de 6,66 metros como la de Segimon Rental, lo práctico es aparcar en las afueras, donde esté permitido, y entrar a pie o en transporte público. Respeta los horarios de culto en iglesias y monasterios.